El escándalo de Grok por los deepfakes publicados en X
- Dr. Eduardo Portas

- hace 2 días
- 3 Min. de lectura

Por Eduardo Portas Ruiz // Profesor investigador del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada (CICA) de la Universidad Anáhuac México
En X: @EduPortas
La plataforma de Elon Musk ha tenido un arranque de año terrorífico. Aunado al menor número de usuarios de carne y hueso, X, antes Twitter, enfrenta un problema serio de toxicidad que raya en lo ilegal a partir de la publicación de imágenes delicadas creadas con las herramientas de esta misma red social.
Al comenzar el 2026 Grok comenzó a responder a usuarios que colocaban imágenes de personas reales (o no) para exhibirlas públicamente en bikini o posiciones sugestivas. En el peor de los casos, las mostraba en vestimentas que dejaban prácticamente nada a la imaginación.
Cabe destacar que las personas, en la mayoría de los casos, no había dado su autorización para ser usadas en los deepfakes de la plataforma y ser expuestas a millones de usuarios en potencia.
Por si eso no fuese lo suficientemente grave, en las imágenes difundidas también se coló material en donde se involucró a menores de edad.
A riesgo de parecer amarillista, lo sucedo en X y Grok es uno de los mayores escándalos de seguridad y ética en la historia reciente de la IA.
El asunto es consecuencia directa de la planeaciones estrategia de Elon Musk. Al tratar de colocar a Grok como una IA “sin censura” y “rebelde”, permitió como función básica difundir las imágenes con una simple petición a Grok visible para todo el mundo.
Pero, a diferencia de otras IA en donde la producción se queda en la computadora del usuarios, Grok lo publicó a petición expresa de cualquier usuario que estuviese en X, lo que viola, cuando menos, la privacidad de la persona y entra al terreno de la Ley Olimpia en México.
La Ley Olimpia es un conjunto de reformas legales que reconocen la violencia digital como un delito y sancionan penalmente la difusión de contenido sexual íntimo sin consentimiento. Su objetivo principal es proteger el derecho a la intimidad personal y garantizar espacios digitales libres de violencia, especialmente para mujeres y niñas.
La palabra clave es “difusión”.
Si nos atenemos a la definición de arriba, la plataforma rompió la Ley Olimpia de manera flagrante pues publicó las imágenes de contenido sexual de miles de personas sin consentimiento. La viralización fue inmediata, al ser X (a pesar del propio Musk) una de las redes sociales más usadas del mundo.
Miles de personas fueron humilladas en cuestión de horas, pues se calcula que hasta 1,500 imágenes por minuto fueron creadas antes de que X limitará esta función. En este momento ya no publica este tipo de imágenes de manera pública para usuarios que no sean suscriptores, solo lo permite, con algunas restricciones, en el creador de imágenes privado.
El daño, sin embargo, está hecho.
El gobierno mexicanos no se ha publicado al respecto, pero otros países van tras de Musk. Reino Unido, India, Francia, Indonesia y Malasia han iniciado investigaciones o amenazas de bloqueo contra X. La Comisión Europea también ha calificado el contenido de "espantoso e ilegal".
Estos mismos quejosos han alegado que la solución de Musk solo monetiza la creación de deepfakes, aunque se tenga una mejor idea de quién lo hace de forma ilegal, pues los usuarios están obligados a introducir una tarjeta de crédito para hacer uso de las funciones pagadas de Grok que permiten crear estos contenidos.
A lo largo de este breve lapso de 2026 Musk no ha aceptado su equivocación. Más bien argumentó que los intentos por limitar las funciones de Grok son un ataque a la libertad de expresión y la culpa era de los usuarios por no saber usar la herramienta.
Más allá de estas consideraciones, la realidad es que X, antes Twitter, se encuentra en una espiral decadente desde que Musk compró la plataforma y la hizo privada. Es prácticamente imposible saber cuántos usuarios hay a la fecha.
Las estimaciones van de 400 a 550 millones según la consultora que dé a conocer el dato.
Como estimaciones más certeras tenemos los usuarios que Twitter hacía cuando estaba obligada a reportar estos datos por ser una empresa que cotizaba en bolsa.
Al 2021 tenía un total de 396 millones de usuarios, de los cuales unos 217 millines se conectaba todos los días a la plataforma.
Ahora, aunque las estadísticas sean similares, es claro que cada vez hay más cuentas robotizadas y otras que asemejan a una AI programada para responder e interactuar como ser humano, aunque no lo sea, al lanzar con frecuencia AI slop o contenidos de bajísima calidad.
Esto no solo genera mayor incertidumbre con respecto a lo que se consume en X, sino que intoxica cada vez más a sus usuarios.
Con Musk, el drama nunca cesa.
La discusión continúa. Explora más textos sobre medios y cultura digital juvenil en:




Comentarios