La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en los sistemas educativos ha abierto un nuevo panorama para promover la equidad y equilibrar oportunidades entre estudiantes con realidades diversas. A diferencia de los enfoques tradicionales, que suelen ofrecer soluciones homogéneas, la IA permite respuestas específicas a necesidades individuales, reduciendo brechas que históricamente han afectado el acceso, el aprendizaje y la participación plena en el ámbito académico.